Katy Perry sufrió una fuerte depresión y estaba a punto del suicidio.

La cantante no está acostumbrada al fracaso, ya que durante sus diez años en el mundo de la música solo ha cosechado éxito tras éxito. Teniendo en cuenta los estigmas que siguen sufriendo aquellas personas con problemas mentales y determinadas condiciones de corte emocional, la estrella de la música no pudo evitar sentirse "avergonzada" de sí misma por los contratiempos que estaba atravesando, motivados en buena parte por el relativo fracaso de su disco 'Witness' y su ya superada ruptura con Orlando Bloom.